El teatro y los niños. El que se acerca a esta experiencia coincide en señalar que por unos momentos se olvidó de ser adulto y ganas no le faltaron para brincar sobre el escenario e improvisar algunas líneas dentro de la magia de aquel entarimado. Lamentablemente esta escena no es lo más común y el teatro para los niños no tiene el impulso que merecería. Recuerdo que mi primer acercamiento al teatro fue como una ola que me envolvió pero afortunadamente no me revolcó. No se sí fue algún don para la actuación que tengo aún dormido o simplemente fue el común denominador de la expresividad que todo niño posee, al menos en potencia. El hecho fue que mi aula –en los primeros años de la primaria, el cuarto años creo- preparaba una pequeña obra basada dentro del curso de religión. Era la primera obra que se montaba en el teatrín de mi escuela, con vestuario y música. Todo un proyecto que apareció de buenas a primeras. Supongo que lo aprobaron rápido porque estaba dentro del curso de religión, porque en el curso de arte –que era lo lógico- nunca se dio esta iniciativa.

Imagen tomada de Flickr por bolorino
El hecho es que la obra se preparó por grupos. Tuve la mala de suerte de enfermar justamente cuando se daban los ensayos de mi grupo y quedé perdido, sin guión. Un niño a esa edad no es muy consciente de las fechas y menos cuando está enfermo. El hecho es que me reincorporé a clases justamente el día que mi grupo debía escenificar su obra. Todo discurrió muy rápido desde ese momento. Prácticamente me lanzaron mi parte en la cara como diciéndome “no es nuestra culpa que hayas enfermado”.
Entre otras cosas, los papeles se habían repartido entre ellos –la maestra dio total libertad- y por supuesto me habían dejado el más difícil, el que tenía más líneas en el guión. Me tocaba ser el juez dentro de una adaptación bíblica. No recuerdo los detalles pero el hecho es que traté de librarme como pude pero terminé siendo empujado, literalmente, al escenario, sin piedad. Por supuesto no había pasado de la segunda línea del libreto que apenas me habían alcanzado unos minutos antes. No me quedo otra cosa más que improvisar.
Mi cabeza daba vueltas en ese momento, sudaba copiosamente, más con el vestuario que traía. No se cómo acabó la cosa, el hecho es que todos mis compañeros me felicitaron, la maestra también lo hizo. Mi cabeza aún no dejaba de girar. Mi nota en dicha prueba reflejaba que no habían sido lisonjas vacías. Realmente lo había hecho bien y nunca tomé un curso de teatro en mi vida. Pero es que los niños tienen un talento natural para la expresión, sólo es cuestión de darles cuerda, de motivarlos y, en mi caso, de empujarlos a la piscina. Es increíble ver la facilidad que tienen no sólo para actuar sino para crear guiones, historias y hasta para dirigir. Por cierto que el teatro también se convierte en un arma valiosa en el campo pedagógico al acercar a los niños los valores pero de una forma vivencial que termina impregnado su ser e involucrándolos en un alto nivel de los mismos. Una cosa es leer o que te lean una lista de valores y de ejemplos de aplicación, pero otra cosa es que uno mismo los lea, los asimile y sobre todo, los trasmita.

Imagen tomada de Flickr por mavi
Se consigue un nivel más alto de compromiso en paralelo con la valoración del teatro mismo como forma de expresión y del arte en general como espacio propio de creación. El arte implica compartir, lo cual es un pilar fundamental en el desarrollo de todo niño. Un niño que nace y crece egoísta no será muy apreciado y su vida siempre será vacía, espiritualmente hablando. El aspecto emocional también se ve profundamente estimulado en el niño que participa del teatro. Se acerca al llanto, a la risa, al enojo pero de manera consciente y premeditada. Se conecta con su yo más profundo y es capaz de dominarlo. La imaginación coge otro nivel y es capaz de acelerar en la pista de la improvisación. En ese mismo proceso, se acerca a la cultura en sus distintas facetas y entornos, conoce lugares y se interesa por las distintas sociedades y sus formas de vida. Por supuesto que el aprecio de la estética va in crescendo en el proceso lo que hace que el niño siga cimentando su personalidad. Como vemos, el teatro es una gran opción que tiene los padres a su alcance para aprovechar el tiempo libre de sus hijos. Por cierto que ellos también disfrutarán con estas obras.

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2 Comentarios en “Los niños y el teatro”
[...] En estos casos, ¿Qué podrían hacer los padres? Los siguientes consejos te ayudarán a preparar a los niños para esta robusta dosis de cultura, cuando los lleves a ver una obra teatral. [...]
nesecito una obra de teatro lo mas pronto posible y necesitho saber si ustedes me podrian ayudar a hcer una se trata de 2perros, 2 gatos y una mujer y un hombre es para mi hermana ella esta en 5to grado
por ffaas
envienmela
lizi_97@hotmail.com
x fas es urgente ¡¡¡