El terremoto ocurrido en diciembre del 2008 en Taiwán, que privó de internet a millones de personas en Asia, ha mostrado la vulnerabilidad de la Red mundial, en la que solamente un control sistemático de las infraestructuras podría evitar una parálisis total, advierten los especialistas.

Desenchufados de la Red
“No sabemos bien protegernos contra las averías de infraestructuras”, reconoce Eric Domage, director de Seguridad en Europa en el grupo IDC.
Los incidentes son a menudo menores, como en marzo del año pasado también, cuando una avería eléctrica afectó al funcionamiento de Redbus Interhouse, un importante centro de alojamiento de París, que afectó al funcionamiento de un gran número de sitios web durante varios días.
Pero uno de los puntos débiles de internet son los backbones, arterias principales de la columna vertebral de la Red que interconectan todas las subredes y los continentes entre sí.
En Asia una gran parte del tráfico que va a través de los cables submarinos dañados en el seísmo, compuestos de grandes haces de fibra óptica, pudo ser redireccionada in extremis hacia otros servidores situados en Estados Unidos.
Sin embargo, Eric Domage advierte que “estamos en zona de peligro porque hay una dependencia total de Estados Unidos”. La única solución, según él, está en la “redundancia de conexiones electrónicas”, es decir, un desdoblamiento de infraestructuras (cables submarinos y routers), así como multiplicar las relaciones alternativas, sobre todo por satélite.
Hoy día, el 50% del tráfico mundial transita por el Estado de Virginia, en Estados Unidos, donde llegan la mayoría de terminaciones marítimas y donde están situados los principales centros de enrutamiento (DNS), que permiten transformar una dirección en letras (www.afp.com, por ejemplo), en una dirección IP (185.65.0.1).
Estos routers son particularmente sensibles. “Un pirata o un corte de corriente puede ponerles fuera de funcionamiento y el internauta no puede entonces acceder a los sitios”, explica Romain Levy, uno de los responsables del laboratorio informático Lexsi.
Además, solamente existen algunos en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, Reino Unido y Suecia, comentae Emmanuel Sartorius, alto funcionario de Defensa en el Ministerio francés de Economía.
Las consecuencias de una rotura de redes como la ocurrida en Asia podrían limitarse si se pudieran establecer conexiones inalámbricas, por satélite o en Wimax (banda ancha sin hilos), remarca el operador France Telecom.
El otro peligro son los ataques cibernéticos dirigidos contra las infraestructuras de la Red. “Un pirata puede tomar el control de un router DNS y hacerlo caer”, explica Paulo Pinto, director del laboratorio de investigación de seguridad informática Sysdream. En ausencia de una línea alternativa, “si la redirección de socorro no funciona, un pirata puede perfectamente desconectar a todo un continente.”

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