Algunos recuerdos de los primeros años de mi educación en la primaria de la escuela son oscuros y con cierto grado de frustración. Mi caso es concreto, no sabía dibujar, no me sentía conforme con mi trabajo final en los cursos de arte, siempre fui un niño muy crítico y comparaba mis propios resultados obtenidos en los demás cursos. Con esas comparaciones veía que era mejor alumno en Educación Física o en Ciencias Naturales, incluso en cursos como Religión pero la gota que derramó el vaso fue cuando me di cuenta que era mejor alumno en Matemáticas que en Arte.
Eso sí me preocupó y más si tomamos en cuenta el hecho de que mi profesora de Arte me calificaba con una nota que podríamos llamar regular o promedio. Yo no me sentía merecedor de esa nota y, si yo hubiese mi propio calificador, me hubiese reprobado sin duda. Mis dibujos no tenían la más mínima destreza, mi pulso era propio del estado de delirium tremens de un alcohólico irrecuperable y aún así lograba aprobar el curso. Otra comparación que solía hacer era con los dibujos de mis compañeros, allí, un nuevo sentimiento fue conocido de cerca por mí, la envidia. Cómo era posible que algunos de ellos dibujaran tan bien, quiero decir, no parecían niños, sino expertos artistas, consumados personajes del trazo. Mi frustración se iba ahondando. Recuerdo que en la soledad de las tardes en mi hogar, mientras mis familiares dormitaban la siesta, yo lloraba en mi habitación por no poder disfrutar de la capacidad de ver plasmado en papel una creación propia y que fuera reconocida por su calidad y no por el esfuerzo o intentona. Al final de esas tardes, más de una decena de papeles arrugados adornaban el piso de mi habitación y un sueño asociado con la frustración y la impotencia terminaban por vencerme y mandarme a dormir.

Imagen tomada de Flickr por elfelix
Pasaron los primeros años y los cursos de arte se hicieron un poco más complicados aún, ya entraban a tallar cosas que nada tenían que ver con el dibujo recreativo como las sombras o las líneas de perspectiva. Allí sí tenía que pedir ayuda explícita a mi tío, un gran dibujante que, inexplicablemente para mí, no hizo una carrera a partir del dibujo. Mis trabajos prácticamente los hacía él y me permitía un cierto relax del arte. Increíble tener que reflexionar sobre estas cosas.
El hecho es que, con el tiempo y con la maduración de mis propios análisis, sumado a otros, hechos por expertos, he podido arribar a algunas conclusiones, unas más satisfactorias que otras. Para comenzar, nada bueno saqué de los cursos de arte y, peor aún, si existía alguna posibilidad para que mejorase, yo mismo la liquidé al solicitar que mi tío hiciera los trabajos por mí, puesto que el arte es el reflejo de cómo una ve las cosas, es la materialización de los estados de ánimo, de los sentimientos o de la percepción de objetos, contextos y situaciones o una mezcla de todos estos elementos. Y es propia, subjetiva. Bajo ese punto de vista, no puede ni debe haber calificativo para el arte, sino simplemente aceptación y, por supuesto, opinión. Mi error consistió en tratar de reemplazar lo que debió ser mi trabajo con el trabajo de mi pariente, que era su propia percepción de las cosas, en pocas palabras, hipotequé mi personalidad, en lugar de encontrarla.
En este sentido, es muy importante la labor pedagógica, más que artística del maestro del curso de arte. Debe ser muy cuidadoso al elegir las palabras que utilizará para opinar sobre el trabajo del niño, buscando siempre el aliento. Sin embargo, el maestro de arte, también cuenta con su propia presión sobre los hombros. Es trabajador y un componente más dentro del sistema educativo, se le exige presentar una nota, la misma que nada tendría que hacer en un curso de arte, y, muchas veces, esta visión sesgada les hace caer en errores no forzados y otras veces derivan en no poder eludir la realización de un examen de arte. Mientras más ayuda haya recibido un niño en casa, más problemas tendrá a la hora de afrontar estas pruebas en clase y el problema se complicará. La falta de confianza y la inseguridad, lamentablemente se contagian a otras áreas de la personalidad y pueden terminar desembocando en un trastorno de la personalidad del niño. Todo a partir de una interferencia total o parcial en el área y espacio creativo, suscitada a su vez por la exigencia del sistema educativo a ese respecto. O sea, un problema de fondo.

Imagen tomada de Flickr por el sueniero
Ayudaría mucho, acercar al niño todos estos razonamientos para que tenga claro en qué consiste todo este juego y en la posición en que ahora se encuentran todas las piezas del armazón. Ministerio de Educación, maestros, familia, amigos y él mismo. La ayuda debe ir en el sentido de estimular al niño en su propia creación y no compararla con otras. Hacer al niño más sensible con sus propias experiencias. Al mismo tiempo se le pueden ir haciendo preguntas estimuladoras que, a su vez, sirvan para brindarle al niño conceptos básicos del dibujo, como el espacio o la proporción. Por ejemplo, a partir del dibujo de un niño, se le puede preguntar ¿Dónde estaría el sol? O ¿Qué ha comido esa persona para ser tan alta como un árbol? Frases sencillas y divertidas que despertarán en el niño el razonamiento y la lógica. Lo interesante de todo esto es que ni siquiera se necesitará decirle al niño que modifique el dibujo que ha hecho sino que el mismo lo hará por cuenta propia, probablemente en el próximo dibujo. Bien dicen que el arte es sensibilidad. Tanto para el autor como para el observador.


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1 Comentario en “El arte y el niño”
Hola!
Soy Félix Díaz, el autor de una de las imágenes que has empleado para el artículo. Encantado de que haya servido de utilidad para ilustrar tu texto y gracias por anotar la referencia al autor.
Da la casualidad que dentro de dos semanas empezaré a impartir clases de arte en una escuela en Alemania, a chicos y chicas entre los 10 y 11 años.
Buscando información para “afrontar” esta nueva experiencia he dado con mi dibujo y con tu artículo.
El texto me ha sido de gran información, y lo tendré en cuenta a la hora de tratar con el alumnado. Seguiré con asiduidad este portal!
Un gran saludo!