
Partiendo de la premisa de que no existe en la enseñanza de la ortografía una panacea universal, de que no hay una propuesta que contente a todo el mundo, nos atrevemos a ofrecer una serie de actividades que pueden servir como ayuda a los decentes para trabajar este tema.
Muchas de ellas recurren, de nuevo, a la memorística, pero desde otra perspectiva, no se trata de memorizar reglas, sin ton ni son, tratáremos de crear habilidades memorísticas en los alumnos, que aprendan a ‘fijarse’ en las palabras que leen, y sean capaces de recordarlas y razonar su forma:
1. Actividad de deletreo: pediremos que un alumno deletree palabras a otro alumno. El proceso es el siguiente: ambos alumnos verán la palabra, luego la ocultarán el primer alumno deletreará una palabra al segundo alumno, de principio a fin, y el segundo alumno deletreará la misma palabra del fin al principio, sin escribirlas, de modo que tengan que retenerla en la memoria. El ejercicio se empezará con palabras de dos o tres letras. Bastará con que todos los alumnos sean capaces de recordar palabras de cuatro o cinco letras, para dar por acabada la actividad.
2. Juego del ahorcado. El clásico juego del ahorcado nos sirve para jugar con las letras, las palabras se descomponen y si no sabemos qué letras la forman, acabaremos ‘colgados’ de la soga.
3. A los alumnos se les dará un texto, a todos el mismo, todos lo leerán, se marcarán las palabras que pueden producir dificultad, de nuevo se recurrirá al deletreo, primero los alumnos crearán una imagen mental de ellas y luego las deletrearán (basta con que se haga con dos o tres palabras, por alumno). A partir del mismo texto, se les dictará algunas palabras ‘difíciles’, para corregir el dictado, los alumnos compararán con el texto. Se comentarán las equivocaciones y dónde se ha encontrado mayor dificultad. Esta actividad puede repetirse en varias sesiones, con diferentes textos.


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