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Libros

Pensamiento de Sentido Común (parte 2)

Por Anabella Squiripa, en 22 de Agosto de 2008

Schütz utiliza 3 términos fundamental: acción, motivo y proyecto. El término acción designará la conducta humana concebida de antemano, una conducta basada en un proyecto preconcebido. El término acto es la acción cumplida. Toda proyección consiste en anticipar la conducta futura mediante la imaginación; sin embargo, no es el proceso de la acción en curso sino el acto que se imagina ya cumplido lo que constituye el punto de partida de toda proyección. Todos los proyectos de mis actos futuros se basan en mi conocimiento a mano en el momento de la proyección, que pertenecen a mi experiencia de actos previamente efectuados y que son típicamente similares al proyectado, es decir, en circunstancias típicamente similares, puedo actuar de una manera típicamente similar a aquella en que actué para producir un estado de cosas típicamente similar. Motivo es el objetivo que se quiere lograr, el estado de cosas que será logrado por la acción futura, previamente imaginada en su proyecto, es el motivo “para” llevar a cabo una acción (motivos en tiempo futuro) Los motivos “porque” se refieren a experiencias pasadas que se han llevado a cabo, que se pueden entender con base en los antecedentes, el ambiente o la predisposición psíquica del actor (motivos en tiempo pasado) aunque estos permanezcan marginales o directamente ocultos a la conciencia, tienen gran importancia para explicar ciertos aspectos de las acciones.

weber-schutz

Foto: zeno.org y revista_sociologos

Ya que Schütz toma de manera insipiente el termino acción, propongo un paréntesis para comentar la “La acción social” de Max Weber, uno de los padres de la sociología moderna y gran influencia en Schütz.

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La vida cotidiana como fenómeno social (2º parte)

Por Anabella Squiripa, en 20 de Agosto de 2008

En la primera parte, habíamos visto que Agnes Heller presenta la vida cotidiana como totalidad de las actividades que caracterizan las reproducciones singulares, productoras de la posibilidad permanente de la reproducción social, según las exigencias sociales. ¿Pero qué hay de la vida no cotidiana? La diferencia entre lo cotidiano y lo no cotidiano depende de los motivos de las acciones, orientadas a la satisfacción de la particularidad o de la especificidad. La vida cotidiana es la intersección de dos dimensiones: la natural y la social. A su vez, la social se diferencia en dos planos: el cotidiano (delimitado por un lado por lo “natural” y lo no-cotidiano y el no cotidiano) y lo no cotidiano. Estos límites son permeables y en permanente cambio. Así como lo no-cotidiano penetra y transforma lo cotidiano, incorporando nuevas necesidades en la vida social, lo cotidiano también penetra lo no-cotidiano, produciendo cambios y transformaciones a nivel de la estructura social (cambios económicos, sociales y políticos) Por ejemplo, en determinado momento histórico, algunas actividades, como los descubrimientos científicos, se “objetivan” en la dimensión no-cotidiana, que posteriormente –en una misma generación o a lo largo de varias- penetran en el torrente de la vida cotidiana como nuevas necesidades, modificando y transformándola.

Heller

Foto: arts.monash

Veamos algunas características y estructuras de la vida cotidiana, como la heterogeneidad de las actividades y su importancia o jerarquía. Ya que la vida cotidiana requiere tipos de actividades netamente heterogéneos (la organización del trabajo y de la vida privada, las distracciones y el descanso), en ella se desarrollan habilidades, aptitudes y sentimientos netamente heterogéneos. La forma concreta de la jerarquía no es eterna e inmutable, sino que se modifica según las diferentes estructuras económico-sociales.
Esta heterogeneidad se encuentra siempre organizada en un orden jerárquico, una escala socialmente construida que da cuenta de su importancia según el momento histórico y el grupo de referencia en el que el particular se encuentra.
La estructura de la vida cotidiana implica una interdependencia permanente entre la heterogeneidad y la jerarquía; ambas corresponden y expresan el modo en que los hombres organizan, producen y reproducen sus condiciones de existencia que permite la fluidez y continuidad de la producción y reproducción de lo social.

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La vida cotidiana como fenómeno social (1º parte)

Por Anabella Squiripa, en 18 de Agosto de 2008

Agnes Heller es una filósofa húngara y destacada representante de la escuela de Budapest; discípula y ayudante de Lukács. Según ella, la vida cotidiana es la totalidad de las actividades que caracterizan las reproducciones singulares, productoras de la posibilidad permanente de la reproducción social, según las exigencias sociales.
Aquí presento la primera parte de “La vida cotidiana como fenómeno social”, que involucra no sólo las teorías de Heller, sino también de Alfred Schütz y Thomas Luckmann, figuras relevantes de la sociología moderna.

heller

Foto: uni-oldenburg

La vida social no es un producto natural, sino producto de las actividades de los hombres. Estas relaciones se van estableciendo para “seguir viviendo” como personas dentro de una sociedad. La actividad transformadora de los hombres: transforman su entorno modificando su “propia naturaleza”. Lo cotidiano no se caracteriza sólo por lo frecuente sino por las actividades necesarias, se realicen o no todos los días. Pero esas actividades están apuntadas y regladas, son sociales. Todas esas actividades que realizamos para vivir y seguir viviendo configuran ese ámbito de la realidad social que denominamos vida cotidiana. Esta es la dimensión en que se despliega la vida concreta de cada uno de nosotros en contextos socioeconómicos y políticos definidos y concretos, es nuestro “vivir”; el conjunto de actividades que realizamos en situaciones para satisfacer necesidades para seguir viviendo. Es el mundo de la realidad que parece evidente para los hombres que permanecen en actitud natural. Las objetividades y sucesos que se encuentran ya en ese ámbito limitan su libertad de acción.

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Pensamiento de Sentido Común (parte 1)

Por Anabella Squiripa, en 16 de Agosto de 2008

Todos ocupamos lugares diferentes que hacen aparecer visiones singulares de las cosas, intereses que no tienen otras personas, otros proyectos, otros temores. Pero esa diversidad puede llamarnos a engaño si no tenemos en cuenta que, detrás de ella, los hombres arraigan de modo permanente en una gama primordial de experiencias, una especie de “marca originaria” que permite entender la diversidad y es que todos los hombres son ciudadanos de la vida cotidiana.

La propuesta sociológica formulada por el sociólogo y filósofo austriaco Alfred Schütz hoy cuenta con consenso respecto de su carácter interpretativo y comprensivo. Sus principales investigaciones giran en torno al actor social, al ámbito en el cual éste se relaciona con otros actores y a las características que tienen los “proyectos de acción” que ellos formulan.
Schütz aborda su estudio desde una perspectiva fenomenológica, por lo cual se acepta que sus trabajos adoptan un carácter claramente subjetivo cuando estudia el problema de las relaciones intersubjetivas que establecen los actores en la “vida cotidiana”. En este artículo propongo una breve mirada a algunas nociones establecidas por este autor respecto de las ideas de “mundo de la vida” o “vida cotidiana”, considerando el sentido que adopta la “Teoría de la acción” en el pensamiento schutzeano.

Alfred Schütz

Foto: uvk.de

El notable aporte que realiza Alfred Schütz en el estudio de la conciencia, en el contexto de la “vida cotidiana”, tiene su primera etapa cuando incursiona en el estudio del “Yo de la conciencia” del actor para, posteriormente, investigar acerca de las relaciones intersubjetivas que ellos ejecutan en la “vida cotidiana”. Schütz intenta delinear el proceso que hace que, en la vida diaria, los hombres consideren como presupuesto el mundo en el que viven. Para ello centró su atención en la forma que toma el pensamiento cotidiano: son las tipificaciones subyacentes del pensamiento del sentido común las que sostienen día a día la realidad eminente de los crédulos, las que les permiten orientarse acertadamente ante situaciones imaginadas o imprevistas, conocer anticipadamente a las demás personas y a los objetos, las que regularmente les impiden dudar que el mundo en el que viven pueda ser otra cosa distinta de cómo se les aparece.

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Libros

La noción de “hecho social” (Durkheim)

Por Anabella Squiripa, en 14 de Agosto de 2008

Emile Durkheim comparte la paternidad de la sociología moderna con Max Weber y Karl Marx. Sus teorías sobre los hechos sociales revolucionaron los paradigmas vigentes hasta ese entonces, dándole a la ciencia sociológica una mirada más aguda y autónoma. Los teóricos anteriores veían a la sociología no como un ámbito autónomo de investigación, sino a través de acercamientos psicológicos u orgánicos. Pero Durkheim concibió la existencia de fenómenos específicamente sociales, “hechos sociales”, que constituyen unidades de estudio que no pueden ser abordadas con técnicas que no sean las específicamente sociales.
Al igual que los otros sociólogos, a Durkheim lo preocupaba el problema existente en la sociedad, la crisis social que trajo la industrialización. La propuesta del autor se basa en la necesidad de fundamentar las concepciones teóricas que en un sustento empírico, analizando y comparando los datos observados en la realidad como paso previo a las generalidades abstractas.
En su libro Las reglas del método sociológico (1895), Durkheim sostiene una singular concepción de la sociedad como una entidad superior con capacidad de imponerse sobre las acciones y los pensamientos de los hombres individuales, por eso, hay que separar el pensamiento sociológico del psicológico. Ya que si lo esencial de los fenómenos psíquicos no tiene origen en la construcción orgánica de las personas, es lícito pensar entonces que lo esencial de los fenómenos sociales no puede derivarse de ninguna construcción psíquica individual.

durkheim

Foto: deathreference.com

La sociedad, para Durkheim, sólo es posible si los individuos y las cosas que la componen se encuentran repartidos entre diferentes grupos clasificados unos en relación a otros.
Los hechos sociales son el objeto de estudio específico de la sociología, ya que tienen como cualidad principal la capacidad de imponerse a los hombres más allá de lo que éstos piensen. Los hechos sociales refieren a todo lo que la colectividad ha instruido como esencial a ella misma; es todo modo de hacer, que puede ejercer una coerción exterior sobre el individuo o también que es general en todo el ámbito de una sociedad dada y que tienen existencia propia, independientemente de sus manifestaciones individuales.
Los hechos sociales poseen su caracterízación. No todo fenómeno social es un hecho social, para serlo deben ser exteriores a los individuos, coercionarlos indistintamente, estar generalizados al interior de la sociedad y existir con independencia de las manifestaciones individuales.

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Libros, Opinión

La obra de arte vanguardista (Peter Burger)

La problemática de la categoría de obra
Por Anabella Squiripa, en 13 de Agosto de 2008

Vanguardias: Avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etc. Esta es una de las definiciones de la RAE. Pero cuando se habla de vanguardias en el arte, se habla de mucho más que una simple definición enciclopédica.
Podríamos decir que a comienzos del siglo XX, el arte academicista ya estaba agotado. Los impresionistas, postimpresionistas, fauvistas, etc. ya había marcado el camino para que las vanguardias continuaran derecho y recto hasta la victoria. Pero en camino algo se perdió, o más bien, se transformó, y comenzaron los problemas. Con su estética anti-arte, su museofobia y su anhelo por unir el arte con la vida cotidiana, los artistas vanguardistas cruzaron los límites del arte que regían entonces vigente, hasta el punto de ver disolverse el propio concepto de arte en sus producciones estéticamente anestesiadas.

manzoni

Piero Manozni, Mierda de artista en conserva, 1961

Foto: elconfidencial

Peter Bürger es uno de los teóricos más influyentes sobre el arte vanguardista. En su reconocida obra “Teoría de la vanguardia”, Bürger explica que el empleo del concepto “obra de arte”, referido a los productos de vanguardia, plantea algunos problemas. “Las únicas obras que cuentan hoy son aquellas que ya no son obras”. La enigmática sentencia de Theodor Adorno emplea el concepto de obra en un doble sentido: por un lado, en un sentido general; por otro, en el sentido de obra de arte orgánica, y es este concepto limitado el que destruye la vanguardia. En las obras orgánicas (simbólicas) la unidad de lo general y lo particular se da sin mediaciones; en las inorgánicas (alegóricas), por lo contrario, entre las que se encuentras las obras vanguardistas, hay mediación.

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Libros, Opinión

Arte versus comercio

La cultura en peligro de extinción
Por Anabella Squiripa, en 29 de Junio de 2008

Gran debate histórico-cultural: ¿Los intereses comerciales implican un deterioro en la producción artística y cultural? Hoy presentaré las posturas de Vincent Tournier y Pierre Bourdieu y expresaré mi propia opinión, tratando de ser lo más breve y concisa posible, ya que dicho debate podría expandirse ad infinitum.

Comenzaré con una cita: “Señor, la pintura es como la mierda, se huele pero no se explica”. Esta máxima, bruscamente lanzada por el pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec a un aristócrata que, en la inauguración de una exposición, le pedía aclaraciones al autor, indica el tono del discurso estético del artista, quien defendía y fomentaba la independencia “artística-bohemia” del mundo comercial de la burguesía de finales del siglo XIX. Esto es un ejemplo de cómo el mundo ha sido testigo de una contienda desde hace años, en la cual el arte y el universo lucrativo se enfrentan.

Mosaico de Justiniano y su corte

Foto: enciclopedia.us.es

El arte había estado al servicio del estado y la religión durante siglo, hasta que el artesano decidió convertirse en “artista” y firmar sus obras, reclamando de esta forma cierto reconocimiento para él y para su trabajo. Durante el Renacimiento se gestó el “arte autónomo” y el artista como “creador”. La obra ya no era reflejo de lo divino, sino que adquirió una intensa preocupación por la vida profana que se expresaba en un creciente interés por el humanismo y la afirmación de los valores del individuo. Pero para lograr su autonomía, el arte tuvo que pagar un preció: el de adquirir su carácter mercantil.

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Libros

Teoría Institucional del arte de Dickie (2da versión)

Por Anabella Squiripa, en 23 de Junio de 2008

George Dickie, filósofo del arte, presentó su primera teoría institucional del arte afirmando, equivocadamente, que la artifactualidad se confiere a cosas tales como la Fuente de Duchamp y a l’ars trouvé. Ahora, en su segunda versión, Dickie considera que la artifactualidad no es la clase de cosa que pude ser conferida.

Lo propio de un artefacto es que se produce por alguna alteración de algún material existente: por la unión de dos piezas de material, por el corte de algún material y cosas por el estilo. En los claros casos en los que el material es alterado, se produce un objeto complejo. El urinario (objeto simple) está siendo usado como un medio artístico para hacer Fuente (objeto complejo), que es un artefacto dentro del mundo del arte. Duchamp no confirió artifactualidad; hizo un artefacto mínimo.

Duchamp

L.H.O.O.Q., M. Duchamp, 1919

Foto: hepguru

Es un error usar el lenguaje de las instituciones formales para tratar de describir una institución informal como es el mundo del arte. La autoridad adjudicadora de status puede centrarse en una institución formal, pero las prácticas, como tales, parecen carecer de la fuente indispensable de autoridad.

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Libros

Teoría Institucional del arte (1ra version)

George Dickie y un replanteamiento a la teoría de la institucional del arte
Por Anabella Squiripa, en 12 de Junio de 2008

George Dickie es un importante filósofo cuya teoría institucional del arte ha sido discutida desde todos los puntos de vista. Según él, las teorías tradicionales del arte ubican las obras de arte dentro de redes de relaciones enfocadas estrechamente y de manera simple. La teoría de la imitación, por ejemplo, sitúa la obra de arte en una red de tres lugares entre el artista y el tema; y, la teoría de la expresión, ubica la obra en una red de dos lugares, el artista y la obra. Dickie sostiene que las obras de arte son artefactos: “un objeto hecho por el hombre, específicamente, con miras a su uso posterior”. No necesita ser un objeto físico, un poema, por ejemplo, no es un objeto físico, pero es, no obstante, un artefacto. Más aún, cosas como performances o danzas improvisadas son, además, hechas por el hombre siendo por consiguiente, artefactos.

Dickie presentó una primera versión de su teoría, declarando que una obra de arte, en sentido clasificatorio, es un artefacto, una serie de aspecto que le han sido conferidos por sus status de candidato para la apreciación dado por alguna persona o personas actuando en nombre de algunas institución social (el mundo del arte). Apreciación es algo semejante a “experimentaando las cualidades de una cosa, uno las encuentra meritorias o estimables”.

Betsy arte

Foto: tackytreasures

El otorgamiento de título de caballero por parte del rey, o un juez que declara a una pareja marido y mujer, son ejemplos en los que la acción de una persona en nombre de una institución (el Estado) confiere status legal. El otorgamiento del grado de Doctor a alguien por una universidad confiere un status no legal.

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Consejos, Libros, Opinión
Estos libros han causado comezón a un gran sector

Los libros de autoayuda

¿Debemos desechar de plano estos textos o debemos darle el beneficio de la duda?
Por Antonio Martínez, en 7 de Junio de 2008

Hace poco y después de mucho tiempo, me decidí a darme una vuelta por la librería para ver qué de nuevo encontraba. He estado un tanto alejado de la lectura en estos últimos meses y mi único contacto procedían de los diarios y una que otra revista que caía en mis manos casi de casualidad, aunque a veces me detenía unos momentos en el supermercado a ojear los libros de autoayuda que inundan estos centros de compra, me parecía un buen método para no aburrirme mientras mi mujer parecía entrar en competencia por llenar un par de carritos de compra con artículos de todo tipo. Quizá fue en este punto en donde noté las características del motivo de este artículo. En efecto, noté que otras personas hacían lo mismo en el supermercado –sobre todo hombres-, parecíamos encontrar un refugio en esta sección mientras nuestras mujeres entraban en un proceso febril y casi de catarsis de compra.

Incluso, cuando ya era hora de cancelar lo escogido, había algunos que todavía seguían en la sección intentando terminar de leer el libro que eligieron. Probablemente el tema era “cómo pasarla bien mientras la mujer está de compras”. Pero, volviendo a las líneas iniciales de este artículo, les comentaba que acudí a la librería y ahí noté que el fenómeno se repetía pero ahora con la mujer acompañando al marido en la sección de libros de autoayuda.

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Imagen tomada de Flickr por mailirolpony

Es claro que el boom de estos libros ha arrastrado a un gran número de personas, pero al mismo tiempo he notado otro detalle en mi última visita a una librería y es que los vendedores de estos locales, se esfuerzan por sacarnos de estas secciones y llevarnos a otras más académicas.

En mi caso, fue bastante claro y, cómo estaba sólo, el vendedor tuvo la osadía de ningunear la sección pidiéndome que lo acompañara al área de clásicos aduciendo que la sección dónde estábamos parados en esos momentos, era más para parejas. Me causó cierta hilaridad esta toma de atribuciones y me gustaría haber visto la escena que se hubiese producido si es que el dueño de aquella librería aparecía por la espalada de aquel impulsivo y apasionado vendedor. Y digo apasionado, porque trataba de hacer primar sus gustos sobre los del cliente, algo que nunca debe hacer un vendedor, al menos de entrada. Por otra parte, supongo que el dueño de la librería lo contrató para que venda lo más que se pueda sin importar que sean clásicos, libros de autoayuda o manuales de cocina. Mi reacción fue sonreír y decirle, sarcásticamente, que ya había leído todos los clásicos menos los que estaban en holandés.

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