Sin lugar a dudas aquel sistema de redes llamado Internet, utilizado por todos nosotros se ha vuelto una herramienta imprescindible en el ámbito escolar, universitario y laboral. ¿Quién no recurre a Internet para conocer algún dato, aclara alguna duda o simplemente pasar el rato viendo algún video gracioso?
Este sistema que en un inicio era privilegio de un pequeño y selecto grupo de científicos y militares y que luego pasó a convertirse en un instrumento de moda de familias acaudaladas por sus altos costos, ha evolucionado a pasos agigantados para ponerse al servicio de todo el mundo y crear así nuevos espacios de comunicación (el Chat, los blogs y los foros). Estas nuevas formas de comunicación virtual son realmente increíbles. Solo me pongo a pensar en que una persona de Huancavelica en Perú puede conversar con otra de Shanghai en China y compartir ideas, fotos y hasta negocios. Todo esto en tiempo real y a un precio casi nulo. En ese sentido la función de la comunicación y sus estudios han dado un vuelco de 360 grados para poder comprender esta nueva forma de relacionarnos.
¿Cómo explicamos entonces el concepto de comunidad? Antes en cualquier diccionario o enciclopedia seguramente podíamos encontrar una explicación de grupo basado en costumbres y prácticas similares, pero siempre conservando un espacio real compartido. Hoy en día las comunidades virtuales derriban dicha explicación dando lugar a una nueva identidad de grupo.


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En la escuela, en la universidad y hasta en el trabajo, en general en todo ámbito educacional y laboral se nos pide hablar y tratar sobre conceptos. En el mundo de la publicidad y el marketing por ejemplo, el concepto es un término fundamental pues es aquella idea la que hace que el cliente se predisponga a comprar, en concreto es aquello que mueve al consumidor hacia el producto, y que por ende traerá al empresario las ganancias que busca.
En la actualidad los jóvenes se encuentran expuestos a múltiples factores de riesgo en el uso de violencia, esto al referirnos principalmente a cualquier localidad calificada de insegura por los constantes enfrentamientos de pandillaje y delincuencia común, en cualquier parte del mundo. La violencia no discrimina.
La temporada del año en la que a todos nos preocupa de sobre manera nuestro aspecto se llama verano, pues la elevada temperatura, el sol fulminante y el bochorno incesante nos obliga a aligerar prendas y por lo tanto, a mostrar nuestras carnes y nuestra pocas veces admirable figura ante las miradas inquisidoras de esa bestia cruel llamada sociedad. Y nos aterra.

De niños, ¿Qué superhéroe no hemos soñado ser? Siendo valientes, inquebrantables y ubicuos de la aventura. Eso es lo que prima nuestras fantasías infantiles, poseer una personalidad alterna con máscara y capa, gozosa de poderes subyugantes para los malhechores de turno. Sin embargo, mientras nuestros superpoderes esperan manifestarse, nuestra existencia es un dechado de miedos, tan debilucha y dependiente de mamila que provoca ternura y/o compasión, sin el más mínimo respeto hacia ella.





