Uno de los aspectos más importantes en el normal desarrollo del niño es la comunicación que pueda haber en el seno de la familia. Muchas veces, los padres pueden caer en el error de infravalorar este punto sin darse cuenta que un mal funcionamiento en esta área, se irradiará hacia otras áreas del niño como la autoestima por ejemplo. Un niño que percibe que no tiene buena llegada a sus padres o viceversa, se sentirá menos y probablemente le cueste mucho llegar a convertirse en una persona segura de sí misma, que sepa tomar decisiones y que forme una personalidad sólida. Una comunicación pobre también se puede irradiar hacia la esfera social del niño y puede imitar la forma de comunicación mínima que encuentra en su propia familia. De esta forma tendría dificultades para interrelacionarse con sus compañeros de escuela y difícilmente podría convertirse en un líder. Por otra parte, una falta de comunicación en casa podría acarrearle problemas al niño en su misma integridad física, porque si ve que en su casa no tiene el apoyo y escucha de los padres, podría ser presa fácil de algún extraño que se le acerque ofreciendo su amistad con segundas intenciones.

Imagen tomada de Flickr por martinsjonathan
Como vemos, el riesgo de una mala comunicación en casa, puede ser muy grande como para tomarlo. Por cierto que, a través de un proceso de comunicación efectivo, podemos llegar a conocer mejor a nuestros hijos, hacerlos felices y hacernos felices nosotros en el proceso. Una buena comunicación, también supondrá una relación abierta entre padres e hijos que van a crear un sólido vínculo de confianza entre ellos, los problemas se van a debatir y se van a encontrar soluciones conjuntas a los mismos.
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