
Cartel de la película El club de los cinco
El rebelde, el deportista, el empollón, la pija y la rara. Seguro que en tu instituto algún alumno respondía o responde a estos estereotipos. Pues bien, imagínate a estas cinco personas castigadas a pasar un sábado en la biblioteca del instituto, sin poder salir hasta las cuatro de la tarde. Podrían saltar chispas, sin duda. Bajo esta premisa arranca The breakfast club, mal traducida al castellano como El club de los cinco, comedia de culto de los años 80. Precisamente este año se cumplen 25 años de su estreno, iniciando de esta forma el género de películas juveniles.
Muchas veces los jóvenes se dejan llevar por las imágenes que salen en televisión o en Internet e intentan copiar unos determinados modelos de conducta. Estos modelos se ven reflejados en el aspecto físico de cada cual. Por eso, El club de los cinco, dirigida por John Hughes, es una película muy representativa de cómo se vestía la sociedad en los años 80. Aunque transcurre en un centro en las proximidades de Chicago, la globalización ha hecho que estos estereotipos también se den en otras partes del globo terráqueo. Sin embargo, la película, en la que destacan la presencia de Emilio Estévez, Molly Ringwald y Ally Sheddy, trata de desenmascarar estos estereotipos y darles forma humana, demostrando que el rebelde, el deportista, el empollón, la pija y la rara pueden convivir juntos –aunque sólo sea por unas horas–, hablar, divertirse y ser cómplices. Así que por muy diferentes que parezcan los jóvenes, tanto en los años 80 como en el siglo XXI, en realidad no lo son tanto.

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