
Durante el año nos llenamos la boca diciendo que somos personas concienciadas con el medio ambiente, que reciclamos el papel, el vidrio y el plástico. Además, cerramos el grifo cuando nos lavamos los dientes e intentamos gastar el mínimo de agua posible cuando fregamos los platos. Nos esforzamos por alargar la vida del planeta y apagamos todas las luces cuando no se necesitan y ponemos la calefacción al mínimo.
Eso sí, cuando llega la Navidad, llega el derroche. ¿Podríamos evitarlo? Sí, seguimos algunos consejos prácticos muy sencillos. Por ejemplo, ¿qué haces con tu árbol de Navidad? ¿Lo tiras? La mayoría de Ayuntamientos habilitan puntos de recogida de árboles que se llevan a las plantas de compostaje para convertirlos en abono. Así que no te olvides de llevar el tuyo.


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