Actualidad, Sistema educativo

Riesgos de la educación latinoamericana en un panorama de crisis

Por Arleco, en 7 de Noviembre de 2008

Desde que Estados Unidos reveló a la opinión pública que dos de los cinco bancos de inversión más grandes del mundo estaban en bancarrota, la situación financiera, especialmente la bursátil, se ha caracterizado por una inestabilidad que no se repetía desde hace décadas. El lunes negro que sorprendió a las principales Bolsas del planeta con caídas catastróficas, la pérdidas multimillonarias, la baja radical del precio del combustible luego de haber marcado un alza impresionante, desnudaron lo que era imposible imaginar: una crisis en la economía norteamericana.

En tiempos de elecciones yankies, la posibilidad de implementar un plan de salvataje con cientos de millones del fisco se hizo aún más complicada, fue denegado en un primer intento y aceptado luego con puntuales condiciones. Una maniobra política quizás aprovechada por los de Obama para asegurar que los estadounidenses culpen a los opositores de la incontenible crisis y sean claros en entender quién precisa gastar el dinero de los contribuyentes para subsanar un problema empezado por la irresponsable fuga de préstamos inmobiliarios.

Siendo Estados Unidos uno de los ejes mundiales de la economía, es de esperar que los efectos de esta crisis golpeen a todos, aunque sea minimamente. Otro problema surge con esta crisis, la capacidad de soporte del dólar, que en muchos países empezó a perder valor de cambio en relación a la moneda local. La razón: los pequeños y medianos inversionistas necesitaban extraer sus dólares ante la posible caída de la moneda norteamericana.



Pero esta crisis, que viene aparentemente apaciguándose con las medidas tomadas por el Gobierno estadounidense, afecta en un primer momento a los grandes inversionistas, al mercado inmobiliario luego y a los millones de inversionistas en fondos y cualquier tipo de acciones de valor, tiene un efecto mucho más fuerte a un largo plazo.

Como es sabido, el dólar es una monedad universalmente aceptada, en el imaginario colectivo se convierte en una moneda como suficiente refuerzo como para ser considerada segura. Ante cualquier visión (por pequeña que sea) de riesgo, la idea lógica es refugiarse en los dólares. Entonces, pese a su caída frente a monedas locales, la compra de dólares se vuelve fulminante. Revela que el mundo esta ampliamente dolarizado y delata que una crisis de esa moneda puede afectarnos considerablemente a todos. Sin excepciones.

Veamos, si Estados Unidos entra en crisis, posibilidad con altos índices de convertirse en una realidad, entonces es muy seguro que las grandes empresas inicien un proceso de recesión importante. Dejarán de producir, de consumir, gastar e invertir más de lo acostumbrado, disminuirán sus objetivos financieros y sus proyecciones para los dos o tres próximos años. Ya empresas transnacionales han anunciado despidos bastante fuertes de personal como parte de la etapa de recesión.

Foto: El Mercurio

Esta baja de inversiones en el sector privado se refleja también en las importaciones de materia prima y productos diversos de los norteamericanos a otras economías. Es sabido que Estados Unidos es uno de los principales compradores de países latinoamericanos por ejemplo, un comprador considerado como potencial por su capacidad de pago y solvencia.

Al importar menos, los países dependientes se ven afectados en sus ingresos en términos de exportación. Otro sector afectado llega a ser el de las inversiones. Las grandes empresas, en su mayoría norteamericanas, reducirán sus proyectos de inversión en Latinoamérica. La recesión afectará principalmente el sector de construcción.

Esto se convierte en un fenómeno que podría explicarse como el efecto rebote. Menos inversión lleva a menos producción en los países, en consecuencia menos utilización de mano de obra, por lo tanto menos puestos de trabajo.

Las inversiones locales también se verán afectadas. Ante un mercado inestable y en constante alza y baja en el mercado bursátil, el riesgo para las inversiones crecerá razonablemente. Entonces las entidades bancarias empezarán a complicar el préstamo, pues la posibilidad de que el prestamista pague se hará menos segura. A esto se le llama encarecer el crédito y por consecuencia, el mercado financiero local puede sufrir de una falta de liquidez importante. Paralizar el comercio y bajar los niveles de negocio promedio.

¿Y la educación en que se afecta con todo esto?, pues se deduce que los países más dependientes de la estabilidad estadounidense verán reducidos sus ingresos considerablemente, por lo que sus presupuestos para los próximos años se tendrán que ver reducidos también. Acciones de recesión y políticas de austeridad se difundirán rápidamente, acortando proyectos de inversión social, reduciendo presupuestos para obras y por supuesto, para programas educativos que, dada las circunstancias, dejen de ser considerados como prioritarios.

Actualmente, el presupuesto que estos países dedican al sector educativo es insuficiente, esto se ve en las frías estadísticas. Sigue existiendo analfabetismo, sigue existiendo pobreza extrema y la población con posibilidades de una educación que supere a la básica sigue siendo privilegiada. Pese al esfuerzo de los estados por afianzar el sistema educativo interno, las posibilidades que un mundo globalizado brinda para alcanzar los objetivos de desarrollo son tan amplias como dificultosas. La base de todo esfuerzo no depende de las intenciones, sino de la capacidad de cubrir los gastos que cualquier intento de proyecto educativo amerita.

Esos presupuestos en su mayoría, son cubiertos medianamente por Estado y  completados por asociaciones internacionales o empresas privadas que desean participar del desarrollo sostenible y participativo social. Pero al ser afectadas las empresas privadas con la crisis financiera y al reducir el estado su presupuesto por la misma crisis, la posibilidad de que los proyectos se lleven a cabo se ven reducidas.

Menos programas educativos serán implementados, menos colegios construidos, menos profesores capacitados y actualizados. Quizá no represente un retroceso, pero sí un freno en el avance. Lograr los objetivos llevará entonces más tiempo.

Normativamente, a la mayoría de países latinoamericanos le toca aprobar el presupuesto nacional del 2009 en estos meses, la mayoría, como es supuesto, presenta recortes notorios en las inversiones y en las posibilidades de gasto para cada sector. Así como el educativo se verás reducido, otros sectores como el turístico por ejemplo, también se verán afectados por esta crisis que no discrimina y atacará a todos. Con menos dinero en los bolsillos, menos serán los interesados en viajar. Muchos son los preocupados por no dejarse carcomer por esta crisis que avanza ligeramente, pero a paso seguro.

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