Bachillerato de tres años
Poco se sabe aún de la propuesta del futuro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de ampliar el bachillerato a tres años. Sin embargo, ha sido una de las que ha causado más reacciones en la opinión pública de entre todas las anunciadas en el debate de investidura celebrado ayer. De todos modos, la comunidad educativa insiste en esperar a que se conozcan más detalles sobre la misma para pronunciarse.
Según Rajoy, el objetivo es mejorar el nivel cultural de los jóvenes y la preparación con la que acceden a la universidad. Y la mayorÃa la consideran una buena propuesta, pues el nivel con el que los alumnos acceden a las facultades lleva años cuestionado. No obstante, la reacción mayoritaria podrÃa definirse como “Bachillerato de tres años: sÃ. Pero, ¿bajo qué condiciones?”.
Hay un solo hecho que marcarÃa una diferencia abismal, y que hace referencia a las dos opciones para añadir ese año extra. La más popular es la de sumarlo a segundo de bachillerato, de tal modo que se retrase un año el acceso a la universidad. Pero la que el PP ha promovido en sus discursos de los últimos años aboga por suprimir un año de la actual Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en beneficio del bachillerato o, en su defecto, la FP. La oposición considera que ello pondrÃa patas arriba el sistema educativo actual, pero plantea además otras cuestiones.
Más allá de la segregación de los alumnos según sus ‘capacidades’ a una edad más temprana, vuelve a poner sobra la mesa la privatización de la educación. Y es que los centros concertados (privados pero con ayuda pública) tendrÃan acceso a la subvención que garantizarÃa que primero de bachillerato fuera gratuito, al tratarse de una parte de la educación obligatoria. Tras este curso probablemente vendrÃan los dos siguientes, pues no tendrÃa sentido subvencionar un solo curso de una etapa educativa.
Otra cuestión que se plantea es qué sucederÃa con aquellos alumnos que no desearan seguir estudiando. Si la educación es obligatoria hasta los 16 años, y asà seguirá siendo, ¿qué sentido tiene forzar a esta parte del alumnado a cursar un año de algo con lo que no desean continuar, ya sea bachillerato o Formación Profesional?
No obstante, y como decimos, todo ello son aún conjeturas. Lo que sà que ha avanzado Rajoy es su apuesta por la educación bilingüe (trilingüe en las autonomÃas con lengua cooficial), de la que su compañera de partido Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha sido abanderada en los últimos años. También ha avanzado reformas en el acceso a la profesión de maestro, “primando el mérito y la capacidad”. Finalmente, y ante la evidencia de que ninguna universidad española se encuentre entre las mejores del mundo, el futuro presidente ha defendido además “una reforma de las universidades y una apuesta por la innovación, la excelencia y la internacionalización“.
Como se materializarán todas estas buenas intenciones, descritas con la ambigüedad que caracteriza la polÃtica, es aún un misterio. Por el momento, lo único que parece seguro es que habrá cambios, y que para bien o para mal no dejarán a nadie indiferente.
Foto: PPMadrid en Flickr.com.

